A 70 Kilómetros de la ciudad de Quimilí, en medio de una crisis de llanto, un adolescente de 14 años le contó a su madre que había sido abusado sexualmente. El atacante era su “mejor amigo”, de su misma edad. Había sido golpeado y ultrajado en una zona montuosa en cercanías de la vivienda que comparte con sus padres.

Un joven discapacitado de 18 años le reveló a su profesora que su primo “se aprovecha de él”. Le contó los pormenores de los abusos sexuales a los que es sometido desde hace varios años, por lo que se inició la investigación del caso.

En el 2005 un friense fue condenado a 13 años y 6 meses de prisión por abusar de una niña y una mujer adulta, recuperó la liberta y desde ayer enfrenta otro debate, por otra violación en una zona montuosa.