En ocasiones, quien guarda silencio ante la crítica de un posteo y no responde, no es por falta de argumentos ni valentía. Lo que ocurre es que cuando la ignorancia habla, la inteligencia calla, ríe y se aleja.

Involucrar a niños que entran y salen —para jugar— de la casa de nuestro responsable editor, es de lo más rastrero que vimos en nuestra historia periodística. Más grave aún si eso está ejercido por un poder político, con maniobras peligrosas y enfermizas que tienen como fin silenciar la prensa libre.

Es torpe pergeñar una fiesta que no existió, hacernos beber lo que jamás consumimos y enfiestarnos cuando nunca festejé ni mi cumpleaños.

Quién realmente realizó un video de mi hogar y se animó vulnerar mi intimidad, es porque el poder político local ha perdido el rumbo, navegando en las aguas turbias de su propia borra y canino a su total degradación institucional.

Por Tony Villavicencio | Monte Quemado brilla de injusticias, resplandece la crueldad y por todos sus ángulos se engrandece el autoritarismo y la corrupción.

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