La familia de Froilán “Coqui” Padilla, integrante de la Selección Argentina de fútbol para ciegos, “Los Murciélagos”, se aprestaba ayer a festejar hoy el Día de la Madre con la presencia de todos sus hermanos, quienes visitarían a su mamá después de mucho tiempo de pandemia.

Incluso, uno de los hermanos del jugador viajó desde Buenos Aires para estar junto a su madre y el resto de la familia.

La mayoría dejó la casa del barrio El Talar, ubicada sobre la Ruta 4, que une Nueva Esperanza con El Mojón, a unos dos kilómetros del centro de la ciudad cabecera del departamento Pellegrini. Se trasladaron hasta la terminal de ómnibus para esperar la llegada del familiar “visitante”. Efectivamente, el hermano de “Coqui” llegó y se fundió en un abrazo con todos sus parientes. La alegría era desbordante. Con ese ánimo regresaron después del mediodía a su casa, donde los esperaba un trágico escenario que tiró por la borda.
El padre del futbolista no vidente campeón del mundo, Ilario Claro Luz Padilla, de 81 años, se encontraba muerto.
De acuerdo con las primeras pericias de la Policía, “Don Pocho”, como todos lo conocían, se había descerrajado un disparo en la cabeza con una escopeta. Solicitaron ayuda médica, pero el hombre ya estaba sin vida. 
El hecho generó la presencia del personal de la Comisaría Comunitaria Nº 32 y se dio intervención al Ministerio Público Fiscal, que ordenó que el cuerpo del infortunado hombre sea sometido a una pericia forense, antes de ser entregado a sus familiares para la inhumación.
“Coqui” es muy conocido y querido en Nueva Esperanza y alrededores, aunque su padre también tenía su “fama”. Era payador y recitador, aunque su ámbito artístico era su familia y los amigos. No obstante, pisó algunos escenarios de la zona. Además, escribía glosas para un conjunto chamamecero del lugar. Sus dotes describir paisajes santiagueños y situaciones cotidianas le valió el mote de “Gaucho Padilla”. 

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