Por Tony Villavicencio | En el pueblo todos conocían que un terreno ubicado en el acceso de la ciudad de Monte Quemado, sobre la ruta 16, de una superficie de 14 hectáreas se encontraba judicializado bajo ejecución fiscal.

La sorpresa es que fue ocupado por la familia del intendente Manuel Osvaldo Castillo, y la posesión del terreno destaparía un secreto guardado a siete llaves que amenaza desenterrar un viejo escándalo institucional.    

Con esto de que ya no hay espacio en el cementerio, que en primicia informara el diario digital El municipal Web, y la necesidad de trasladar el campo santo de la ciudad de Monte Quemado surge a la luz que las 14 hectáreas de tierra conocidas como las de Aniceto Lorenzo ya no pertenecerían a la órbita municipal, y el intendente Manuel Osvaldo Castillo y su hija, la secretaria de gobierno Silvia Castillo deberán informar al Consejo Deliberante cómo es que ahora esas tierras, en etapa de ejecución fiscal, pasaron a engrosar el patrimonio de la familia gobernante.   

Cabe recordar que detrás de las 14 hectáreas de tierra, ubicadas a la vera de la ruta 16, colindante con el hotel Gran Cacho, hay una oscura historia y un certero golpe de puño a la persona del hoy extinto concejal, Mario Villalba quien acompañado por los ediles Mercado y Vargas, en aquella oportunidad, denunciaron al intendente Castillo de la entrega  de vehículos del parque automotor del municipio simulado chatarras, a cambio del lote de  14 hectáreas.

Todo es extraño por lo coincidente. El mismo día que Aniceto Lorenzo transfiere las 14 hectáreas al municipio a cambio de la “Chatarra en la misma escribanía, también Lorenzo traslada el dominio por una hectárea a cada uno a favor de, para ese entonces concejales, Rafael Verón y Pipo Díaz, ediles oficialistas. Díaz habría vendido su parte al productor de esta ciudad de apellido Salomón, quien nos confirmó la operación.        

Reiteramos, el escandalo ocurrió en el año 2009, en la última etapa de la anterior gestión del intendente “Pito”, como le gusta que lo llamen. Aquella vez, el escándalo trascendió por los medios de comunicación y el Consejo Deliberante se transformó en una mesa de luces y sombras con concejales que en lo inexplicable habrían votado en contra de los intereses del pueblo, según afirman los memoriosos.

Lo concreto es que el intendente y su familia ocupan la propiedad conocida como Aniceto Lorenzo, maquinarias del municipio desmontan y preparan el terreno para lo que sería un nuevo aserradero destinado a un nieto del jefe comunal, hijo de la secretaria de Gobierno. Todo esto surge a más de 10 años de un oscuro procedimiento parlamentario que involucra al intendente Castillo y en Monte Quemado todos se  preguntan ¿Otra vez sopa?. a

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