¿Real o no? Un perro de contexturas gigante con un collar brilloso en el cogote, asustó en el barrio San Cayetano. Aseguran que se trataría del lobizón. Los vecinos de ese sector  están aterrados.

Terror, conmoción y dudas. El tranquilo barrio copeño, donde la gente sobrevive como puede, sin luz, sin agua, se vio alterado este martes por la noche cuando en las penumbras apareció un extraño ¿animal?

 Maria Marta es una joven de  34 años y contó: “Vi a ese perro gigante, negro, con un collar brillante en el cogote. En principio me pareció que era un burro, los perros se enloquecían pero no se le acercaban, algunos aullaban, y eso me advirtió que estaba en peligro y me dio miedo. Luego logré ver mejor y no era un burro, se trataba de un  perro negro gigante, sus orejas eran extrañas y le brillaba un collar que parecía de clavos brillosos, yo tenía tanto miedo que ingresé a la casa de don Manuel, donde me dieron agua y me acompañaron hasta mi casa”.   

Al ser entrevistado, don Manuel recordó que efectivamente el marte a la noche, María Marta entró en una crisis de nervios, corriendo ingresó a su casa, le dieron un vaso de agua y la calmaron. “Ahí nos percatamos de que los perros no paraban de aullar”, dijo.

La leyenda del "lobizón

De acuerdo a la creencia, el séptimo hijo varón de una familia padece un maleficio por el cual a partir de su adolescencia, comienza a sufrir transformaciones que lo convierten en las noches de luna llena en un ser mitad humano mitad animal.

Si bien se lo llama "Lobizón", este ser presenta una mezcla de características perrunas y porcinas. Se le atribuye la pérdida de conciencia cuando se convierte, por lo que ataca a animales y personas con los que está familiarizado. Además, se sostiene que el "Lobizón" se alimenta de excremento y de niños no bautizados.

Según la Mitología Guaraní, la leyenda dice que el lobizón es el séptimo y último hijo de Tau y Kerana, en quien sobrecayó la mayor maldición que pesaba sobre sus progenitores, que en las noches de luna llena de los viernes y/o martes se transforma en este tipo de animal humanoide descrito.

La amplia difusión popular de la leyenda y la marginación de varones nacidos en esa circunstancias dio origen -para contrarrestarla- a la tradición del padrinazgo por parte del Presidente de la Nación al séptimo hijo varón, legalizada bajo el mandato de Juan Domingo Perón en 1973.

Algunos dicen que para matar al Lobizón hay que aplicar un puñal de arma blanca en su corazón; otros sostienen que es necesaria una bala de plata para tal fin, mientras que algunas versiones indican que el proyectil sólo debe estar bendecido. 

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