El futuro está signado por nuevos trabajos, muchos de los cuales todavía no existen. La cuarta revolución industrial pone en riesgo los empleos.

La llegada de la cuarta revolución industrial acarrea la automatización y al mismo tiempo el aprendizaje sobre el funcionamiento de las máquinas. Con ella comenzó a cambiar el mercado laboral: se recortaron empleos en diferentes ámbitos. De acuerdo con un informe de la consultora argentina Snoop Consulting, el 65% de los niños de hoy se desempeñarán en actividades que aún no existen. En la próxima década, los robots dejarán sin empleo a 800 millones de personas en todo el mundo, pero también surgirán nuevas oportunidades.

Con estos datos, El Tribuno consultó a Roberto Dib Ashur, Master en Liderazgo Estratégico, Senior Executive Fellow de la Universidad de Harvard y docente de la Universidad Católica de Salta. Y se refiró a las carreras que deben ser tenidas en cuenta para lograr una inserción laboral en un futuro no muy lejano.

“Hay una nueva manera de hacer las cosas, de conectarnos, de hacer negocios... el mundo es mucho más chico y dinámico, estamos atravesados por las nuevas tecnologías, las biotecnologías, por el internet de las cosas, las impresiones 3D y el bitcoin. Todo esto nos lleva a que vivamos un mundo totalmente diferente al de finales del siglo pasado, cuando también vivimos una revolución a través de internet como uno de los principales referentes de ese cambio”, explica el profesional mientras asegura que aquellos que sepan innovar y adaptarse serán las personas que tomarán los beneficios del “darwinismo tecnológico” (evolución) y el aprovechamiento de esta cuarta revolución industrial.

Llegaron para quedarse

Está claro que los robots van a hacer más cosas en el futuro, “y de hecho su precio bajó un 80% en las últimas dos décadas”, con lo cual todo aquello que se pueda automatizar se va a automatizar. Si en un algoritmo se puede poner un trabajo, lo va a hacer un robot.

“Esto pone en evidencia que la mitad de los trabajos del mundo son susceptibles de ser realizados por un robot, por lo tanto se calcula que más pronto que tarde van a empezar a hacer esos trabajos, como el que te cobra un peaje en una autopista o en una playa de estacionamiento o un cajero, todos podrán ser reemplazados por un robot”, afirma Dib Ashur.

Ante estos nuevos desafíos de un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo se plantea la pregunta que en los más jóvenes genera expectativas y a los mayores les quita el sueño: ¿Qué estudiar? ¿En qué hay que capacitarse?.

Como primera respuesta surge el acrónimo STEM que se refiere a las áreas del conocimiento en las que suelen trabajar los científicos y los ingenieros: science, technology, engineering and mathematics (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Este término gana cada vez más relevancia en el mundo de los recursos humanos, son las cuestiones que se va a requerir y van a tener una gran demanda.

“Pero -aclara el profesional- no quiere decir que las habilidades blandas no sean necesarias. Se dice que se ingresa a la cuarta revolución industrial por las habilidades duras y se crece y se desarrolla por la evolución de las habilidades blandas”.

Desde esta premisa se acuña la frase “Soft skills are the hardest to learn”: las habilidades blandas son las más difíciles de aprender. La capacidad de trabajar con otras personas, la creatividad, empatía, la comunicación, son todas las cuestiones que llevan a tomar decisiones y desarrollarse laboralmente.

El punto medio

Resulta inevitable indagar sobre cómo se podrán desarrollar habilidades blandas en un mundo invadido por la tecnología que mayormente aisla y quita socialización.

Este tema sucede y le ha generado dificultades y costos a las empresas que trabajan con la tecnología y tienen empleados bajo la modalidad de trabajo en casa y cada uno en su isla.

Ahora los empresarios, jefes y gerentes están implementando el trabajo en oficina, por lo menos dos días a la semana, porque cara a cara se conocen, generan empatía y aparecen ideas creativas que no surgen en soledad. Por eso no son buenos los extremos ya que en cualquier de las puntas se pierde la riqueza de lo opuesto.

Qué tener en cuenta

El idioma es innegociable, “hay que saber inglés, pero también hacer cosas que apasionen, buscar las áreas que más potencia van a tener en el futuro”, sugiere Dib Ashur.

Por ejemplo, el tema de la salud va a seguir siendo importante, con asistentes en salud, o la gimnasia y todo lo relacionado con el bienestar físico. Analistas, ingenieros de datos, programadores, son áreas en las que seguramente habrá grandes oportunidades, programadores y técnicos de robots, lógicamente. También asesores de venta, porque entre tanta información será necesario contar con personas que guíen sobre qué cosas comprar y cuáles no. Se dice también que las energías alternativas tienen un gran campo. Y además aparece el ocio como un valor y el entretenimiento digital también, con lo cual aquellos artistas y creadores de entretenimiento van a tener un espacio grande donde desarrollarse. 

Las oportunidades laborales que surgirán

En el mundo laboral la pregunta es: A robot will take my job? (¿Tomará un robot mi trabajo?), a lo que un estudio de la Universidad de Oxford, responde con un cálculo de probabilidades. De esa investigación, Roberto Dib Ashur, destaca, por ejemplo, que los contadores tienen un 94% de probabilidades de que un robot tome su trabajo, pero para un manager marketing es solo del 1,4%. Para un manager de Recursos Humanos las probabilidades descienden por debajo del 1%, mientras que un ingeniero industrial tiene un 3% y un cajero un 97%. Las probabilidades de un psicólogo también están por debajo del 1%, pero un vendedor puerta a puerta tiene riesgo de desaparecer de un 94%. Si de un abogado se trata el riesgo es del 3,5 %, porque seguirá habiendo litigios, pero un chofer alcanza el 70% de posibilidades.

Oportunidades laborales

  1. Controlador de tráfico de drones. A medida que aumente la cantidad de estos objetos en el aire será cada vez más necesario que se generen mecanismos de gestión de tránsito para evitar colisiones y otros accidentes.
  2. Gerentes de tiendas virtuales. Serán los encargados de diseñar estrategias para aumentar las ventas. Según datos de eMarketer publicados en octubre de 2018, se facturaron cerca de 25 mil millones de dólares a raíz de las ventas online. Sin dudas, se trata de un negocio en expansión.
  3. Managers para freelancers. Especialistas, que ya están comenzando a estar en boga, se encargarán de conseguir nuevas oportunidades laborales en objetivos específicos y de corta duración para sus representados.
  4. Entrenadores de robots. Así como surgirán robots también habrá necesidad de más especialistas para entrenarlos.
  5. Mediador entre humanos y robots. Los robots terminarán siendo asistentes inteligentes y van a optimizar el trabajo de los humanos. Según se destaca en un artículo de Time, es posible que se vaya a necesitar mediadores que ayuden a los humanos a lidiar con sus colegas robots.
  6. Diseñadores de realidad aumentada. Surgirán nuevos empleos vinculados a esta tecnología, que se usa para reconocer objetos del espacio y buscar información en la web o para medir objetos del mundo real con el móvil.

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